27.2.13

¿Mamitis o hijitis?

vía Penelope Ilustradora
 
¡Mi hija no se separa de mi ni un segundo! ¿¿Qué hago?? Todos los que trabajamos o estamos rodeados de niños hemos oído esta frase en muchísimas ocasiones.
 
La mamitis en principio no es un problema como tal, ¡ya sé que tener a vuestro hijo pegado a vuestra falda puede resultar muy agobiante! pero la mamitis es normal en algunos períodos de la infancia, como por ejemplo entre los 12 y 24 meses.
 
A partir de esta edad empieza una fase de independencia, los niños han aprendido a andar, se patean toda la casa de arriba abajo y les encanta descubrir rincones nuevos.
 
Pero no todo son ventajas para ellos, porque implica que ya no necesitan de un adulto para desplazarse y que por tanto mamá y papá no siempre “estarán” allí. Por eso tendrán que coger confianza en ellos mismos, y quién mejor para ayudarles en esta transición que la figura de apego, es decir mamá.
 
La actitud de las mamis tiene que ser de amor y comprensión, no intervenir constantemente, no autoprotegerles, dejarles actuar con “libertad” para que vayan siendo cada vez más autónomos, que prueben, se equivoquen, se caigan, se levanten, … así poco a poco crecerá la seguridad en ellos mismos y su autoestima.
 
  • Hay que interactuar y jugar con ellos pero dejándoles experimentar. Por ejemplo, empecemos a jugar con ellos con piezas de construcción, poco a poco nos alejaremos de la habitación, para que juegue sólo, pero le seguiremos hablando para que sepa que mamá “está allí animándolo. Y en unos minutos volveremos “¡Muy bien, has estado aquí jugando solito, qué bonito esto que has hecho!” 
  • Hay que tentarles para que hagan o jueguen a sus cosas preferidas con papá, los abuelos, la tía, etc. Que mamá no sea siempre la que le lea su cuento preferido.
  • Dejarle con otras personas de confianza en un ambiente seguro, nosotras nos despediremos siempre y le explicaremos dónde vamos y que volveremos en seguida, esto expresado en un tono de tranquilidad, le dará calma. Quizás no las primeras veces ;) Un ejemplo es la adaptación a la guardería, los primeros días se suele llorar, pero poco a poco aprenden que mamá se va pero volverá.  
  • Mostrarnos firmes en las despedidas, si somos nosotras mismas las que nos vamos sufriendo y ansiosas, ellos lo notarán…es lo que yo llamo “hijitis”. 
  • Si mostramos expresión de enfado o rabia cuando quieren estar con nosotras, les haremos sentir tristes e inseguros, y haremos el efecto contrario… ¡mamitis aguda!
 
Y cómo en todo con los niños… ¡paciencia! Y porque no, aprovechar y disfrutar de este abrazo de vuestro hijo que no os deja ni respirar, o de ese “monito” que tenéis colgado en vuestro brazo, porque vuestro peque os necesita, y es que ¡madre no hay más que una!
 
¡Ah! A los papis no os toméis al pie de la letra frases como “contigo no, con mamá” porque carecen de significado, simplemente es mamá quien les da toda la seguridad que ellos aun no tienen. Aunque algunos también hablan de papitis…. ;)
 
 
via Penelope Ilustradora

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